Comentario sobre “La llamada de Lauren” de Paloma Pedrero

Quiero recordar que era Lewis Carroll quien se preguntaba por lo que muestra un espejo cuando no estás delante. Esta sencilla paradoja debiera bastarnos para arrancarle al vidrio azogado al que llaman espejo ese poder que –desde los cuentos infantiles hasta la más alta psicología- mantiene sobre nosotros. Y sin embargo, ¡Ay!, el espejo, el dichoso espejo sigue mandando sobre cualquiera. Porque nos basta con pasar al lado del escaparate de una tienda de modas y sentir que esa ropa nos gusta, para enseguida vernos ya con ella puesta y habitados por la firme creencia de que, en realidad, somos el modelo y todos nos ven como únicamente nosotros nos estamos viendo.

Dice, aseguran, sostienen y, sobre todo, al final nos convencen, que nos miramos al espejo por aquello de conocer nuestra identidad, la cual se nos da por supuesta, como algo parejo al pecado original (consistente, precisamente, en ‘ser como’ a cambio de la particularidad implícita en ‘ser nada’). Mas a mí me parece que, para entendernos, mejor hiciéramos en invertir los términos y pensar que el espejo nos devuelva la aceptación complaciente del otro; de ese otro de quien precisamos tanto o más que de nosotros mismos.

De esto habla, de esto trata, más allá de lo anecdótico que ha de dar forma a toda obra de arte, La llamada de Lauren. De un deseo más antiguo que el de la identidad como es el deseo de parecernos. Porque sabemos –o acaso sólo lo intuimos- que Narciso jamás volvió del espejo, en cuya superficie, cuando no estamos delante, sigue él a la espera, echando cálculos sobre cuanto nos ha de decir en el momento de nuestra presencia allí.

Narciso o Lauren Bacall, tanto da. Si no es que, a lo peor, nos hemos olvidado de lo que esta hermosa mujer le ofrece al siempre idéntico Humprhey Bogart: Si me necesitas, silba.

Se me ocurre, al hilo de tanto desvarío, que La llamada de Lauren también podría llevar aquel otro título de profunda raigambre: La llamada de la selva, el lugar donde siempre regresamos hartos del uno mismo; cansados de una identidad que no pasa de ser la forzosa entrega a los pormenores de un vicio solitario.

Mariano Hernandez Ossorno.

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Teatro CUDER contra el Sida

Con motivo del Día Internacional del Sida, teatro CUDER repesento en la carcel de mujeres de Brieva la obra La llamada de Lauren de Paloma Pedrero, a cargo de los actores Susana Álvarez y Jesús López, bajo la dirección de José María Sanz Castellanos.

Un artículo algo más extenso del periodico AvilaDigital puede leerse pinchando aquí.